Red de Vida

Al menos uno

Pastor Mauricio Zamora – Domingo 31 de Enero 2021

Si uno ve a una persona vestida de gabacha blanca y estetoscopio dice “ese es un médico”, o si ve a otro con sombrero, machete y botas de hule dice “ahí tenemos un agricultor” porque podemos intuir con solo ver algunos rasgos exteriores algunas características internas de la persona sin preguntar. Así pasa en la vida cristiana, cuando vemos a alguien es un esquina fumando y decimos “ese es un drogadicto” y de esta manera muchas veces nos volvimos prejuiciosos y jueces sobre la vida de aquellas personas porque creemos saber algo de su interior con solo el exterior.  Pero alguna vez pensamos qué le gusta a esa persona, si tiene hijos, pareja o familia; si estará enfermo o con hambre; cuáles son sus gustos y sueños. Esto porque necesitamos ser más empáticos (ponerse en los zapatos de los demás) y aprender sobre sus realidades escuchándolos e interesándose genuinamente por ellos. Pablo nos enseña en 1 Corintios 9:20-23 que la mejor forma de alcanzar a los demás es “haciéndonos a ellos” que tiene que ver con ser cercanos a sus necesidades y realidades.  Y por esto usa de ejemplo a cuatro tipos de personas con quienes él se hizo cercano para predicarles y ganarlos para Cristo, de tal manera que podamos seguir su ejemplo en estos tiempos:

  1. Empáticos con los judíos (Juan 1:11 A lo Suyo vino, y los Suyos no lo recibieron.). Aquellos que son escogidos por Dios pero que no creen necesariamente en el mensaje de Jesús, que están llenos de Palabra pero no conocen a Dios. Llenos de prácticas y rituales pero con dificultad para entender la gracia de Dios. ¿Conoce usted personas así? Ámelos y gánelos para Cristo.
  1. Empáticos con los sujetos a la ley (Marcos 10:21-22  «Una cosa te falta: ve y vende cuanto tienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; entonces vienes y me sigues». 22 Pero él, afligido por estas palabras, se fue triste, porque era dueño de muchos bienes.)  Se refiere a los esquemáticos, los que siguen las reglas y son “buenos”, que le dan importancia a las obras (muy dadivosos y generosos) pero que no tienen a Cristo o no pueden alcanzarlo porque deben renunciar a algo.  Son aquellos que confiados en sus obras y buenos actos siguen perdidos porque se justifican en sí mismos porque son “buenos”, conocen la ley y la cumplen pero no es suficiente para ser salvos (Joven rico). Están llenos de ritos y religiosidad, algunos profesan conocer a Dios pero son idólatras de sí mismos.
  1. Empáticos con los sin ley (Gentiles) (Romanos 8:14  A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.).  Son aquellos sin esperanza, sin derechos ni herencia, que merecían castigo y que por naturaleza “no merecen nada”. Como todos nosotros, que la buena noticia nos alcanzó sin ser judíos solo por el amor de Dios y la predicación del Evangelio, porque la sangre de Cristo nos hizo herederos.
  1. Empáticos con los débiles (Marcos 2:17; y 1 Corintios 1:27-29 Sino que Dios ha escogido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios; y Dios ha escogido lo débil del mundo para avergonzar a lo que es fuerte).  Se refiere a ser empáticos con los más  necesitados, los que tienen las heridas expuestas, siendo testigos de que Dios puede hacerlo aunque sean imperfectos.  Son los más urgidos de la gracia, la gente “normal”, los pecadores comunes que pueden ser limpiados de su pecado como nosotros mismos fuimos. Sin títulos ni nada de qué enorgullecerse 

El cristiano necesita ejercitarse para encontrar puntos comunes con los perdidos, evitar sentirse sabelotodo, que los demás se sientan aceptados, ser sensibles a las necesidades y preocupaciones ajenas y a generar oportunidades para predicar, siendo cercanos como Cristo nos enseñó en la cruz. Volvámonos una iglesia cercana y solo así podremos ganar a algunos, al menos uno!

Al menos uno

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