Red de Vida

El invisible

Por la fe se marchó de Egipto sin temor a la ira del rey, y se mantuvo constante en su propósito como si estuviera viendo al Invisible.

Hebreos 11:27

¿Alguna vez Dios te pidió que hicieras algo, que tomaras alguna decisión importante, o bien que te negaras a defender alguno de tus intereses personales por el solo hecho de buscar potenciar tu fe? En cierta ocasión comprendí que realmente la vida se trata de una constante prueba por parte de Dios, para lograr medir nuestras convicciones y criterios. Quizá en lo más profundo de Dios, se encuentre albergado un deseo profundo por cultivar en nosotros una visión distinta respecto a él, sobre lo que pensó y diseñó para cada uno de nosotros.

Hebreos nos relata la inigualable historia de los héroes de la fe. Es en este capítulo donde logramos catalogar y enlistar los aportes y vivencias de cada uno de estos hombres en relación a lo que les correspondía hacer por el pueblo de Dios y sus propósitos. Hoy en particular, pensé en Moisés y es sobre él que quiero hablarles.

Cuando pienso en la palabra constancia, viene a mi memoria todo el esfuerzo que hacen aquellos que practican algún deporte. Ya que es esta virtud la que hace la gran diferencia entre uno que gana por encima del que pierde. Es con el tiempo que la constancia toma músculo y logra sostener mucha más resistencia.

Siendo Moisés una persona adulta se vio en la difícil tarea de negarse a una vida de entera comodidad dentro de las placenteras paredes de un palacio, es decir, su papel en la tierra requería una gran dosis de fe y convicción para lograrlo y llegar así a conocer realmente a Dios.

Quiero que comprendas algo, Dios buscará llevarte a tu límite, se empeñara sobre tu proceso de tal forma que no desistas hasta concluirlo. Para lograrlo se requiere de mucha pero mucha fe, solo ahí podremos experimentar una vida de consagración para con Dios.

Por la fe se marchó de Egipto sin temor a la ira del rey, y se mantuvo constante en su propósito como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe Moisés, siendo ya mayor de edad, renunció a ser considerado hijo adoptivo de la hija del faraón, prefiriendo ser maltratado junto con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que compartir los sufrimientos de aquel pueblo mesiánico era mucho más valioso que todos los tesoros de Egipto, teniendo como tenía su mirada fija en la recompensa. Hebreos 11:24-27

Quiero que analicemos algo:

  • Por la fe Moisés se marchó de Egipto.
  • Se negó en ser tratado como un Egipcio
  • Mantuvo su constancia.
  • Caminó junto al invisible, como quien realmente le veía. !Cuán impresionante es poder vivir una vida de entera confianza ante Dios y sus promesas.

¿Cuándo fue la última vez que tomamos una decisión tan dramática e importante, como el dejar de lado nuestra comodidad para contribuir en los propósitos eternos del reino de los cielos? Moisés puede mostrarnos cómo el sufrimiento voluntario siempre irá acompañado de gloria. Veo en Moisés un hombre capaz de negociar de forma inteligente con Dios, ya que cuando confiamos en él nuestro presente, nuestro futuro siempre será muy prometedor.

Se requiere fe y osadía para mantener una constante lealtad y obediencia, cuando no vemos la salida o bien cuando no “sentimos a Dios”.

Felices y dichosos son aquellos que sin ver aún así creen en Dios” (PAR)

Juan 20:29

La invitación es sencilla, el reto es grande; pero sin duda alguna posible. Creer en Dios y vivir aferrados en sus palabras, después de todo, este mundo y lo que hay en él pasarán pero lo que Dios ha dicho nunca pasará.

¿En que dejaste de creer? ¿En que dejaste de confiar?

  • ¿Qué un hijo volviera a casa?
  • ¿Una sanidad en tu cuerpo?
  • ¿Una puerta de trabajo?
  • ¿Un ascenso?
  • ¿Salir de una adicción?

Todas estas situaciones tienen una respuesta en la maravillosa presencia de Dios. Y estoy convencido de que Dios está interesado en ayudarte con todos los detalles. Este es un buen momento para negociar inteligentemente con el único capaz de provocar que el universo entero se detenga para contribuir a tu propósito, y es tan sencillo como dar el primer paso de fe y convicción en aquello que no se ve pero se espera (Hebreos 11:1)

Quiero confiarte algunos consejos que te ayudarán en esa trayectoria de caminar con el Invisible:

  1. Analizá tus convicciones y examina en dónde está su fundamento.
  2. Una vez claras, prioriza aquellas que van a requerir mayor cuidado de tu fe para no dejarlas en el proceso.
  3. Renuncia a todo aquello que evitará que tu proceso avance.
  4. Debes estar consciente que el proceso conlleva sufrimientos que a la postre terminarán en un tiempo de victoria.

Dios se ve estimulado cuando nuestra fe en lo invisible nos mueve a la acción visible. Se complace en la obediencia sin condiciones por nuestra parte, así que si eres como yo, con deseo constante de imaginar en el rostro de Dios una gran sonrisa; entonces debemos afianzar nuestra relación con él en convicciones más que en emociones.

Te invito a que hagas esta pequeña oración:

“Amigo Jesús, quiero decirte que creo en tí. Creo en tus palabras y promesas, me aferro a ellas con lealtad y convicción. Quizá en el proceso llegue a titubear pero te pido la gracia y las fuerzas para mantenerme en el camino hasta el final. Gracias por el Espíritu Santo que puede ayudarme a terminar la carrera con victoria. Aprovecho para pedirte perdón por todas esas ocasiones donde he condicionado mi fe debido a mis sentimientos o inseguridades” Amén.

MI oración es que seas guiado en este proceso de fe, y agradezco estés junto a nosotros en esta lectura de hoy. Nos vemos en un proximo devocional, no olvides compartir con otros el mensaje de Jesús.

El invisible

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *