Red de Vida

En el olvido

Pastor Daniel Saborío – Domingo 10 de Enero 2021

Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con ellos come. Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Lucas 15:1-7

¿Hemos olvidado el valor de las personas?

Lucas: El único escritor del N.T. que no era judío, era gentil. Alguien como nosotros. El evangelio de Lucas es un evangelio para los gentiles, es un evangelio universal. El que no ve límites al amor de Dios, el que muestra a un Jesús más humano y que se acerca a los pecadores

¡Tan pocos obreros para tanto que hacer!, Jesús siempre ha tenido como uno de sus propósitos principales salvar a la humanidad, y en este proceso entran “los ovejas perdidas”.

¿Cuánto valor tiene para Dios una persona? Más del que tu y yo podamos imaginar.

(Santiago 5:19-20, Lucas 15:20-32, Lucas 19:1-10)

  1. Olvidamos el Valor de cada vida, y podemos volvernos indiferentes. (¿Quién de ustedes no iría por la oveja perdida?).
  2. Olvidamos a la persona y nos centramos en el pecado que cometió. (Jesús siempre veía a los demás con amor, no tenía otra forma de verlos y de tratarlos).
  3. Olvidamos la alegría de que vuelvan, y nos enojamos con ellos. (nos podemos volver una iglesia perfeccionista y no una que está en perfección).
  4. Olvidamos ser iglesia, y nos volvemos un centro de entretener a las 99. (Necesitamos una compasión que nos incomode y no una que nos “adorne”, el Amor no se jacta).

Conclusión
Necesitamos el amor y el corazón de Dios en nosotros. No podemos olvidar lo que el Señor hizo por nosotros y cuanto nos ha amado, ni olvidar a esas ovejas perdidas que necesitan que vayamos a buscarlas hasta encontrarlas.

En el olvido

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