Gracia de Dios poder que transforma

Pastor Carlos Herrera – Domingo 21 de junio 2020

Texto: Efesios 2:1-10

1. Muertos en el pecado (Efesios 2:1-3)

¿En qué sentido estamos muertos en el pecado? En el sentido de que el pecado nos aparta completamente de Dios. La Escritura enseña que todos los seres humanos somos pecadores y por eso es que necesitamos un Salvador (Ro. 3:23), pues todos estamos destituidos de la gloria de Dios. El estado espiritual de los no creyentes es consecuencia de su propia conducta, estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, pero gracias a Dios eso cambió.

Aunque una persona afirme ser espiritual, sin Cristo, está espiritualmente muerto y separado de Dios. Podemos verlo en Juan 3:1-10 con el caso de Nicodemo. La religión no nos puede salvar, necesitamos nacer de nuevo.

El ser humano por sí solo no se puede salvar, de nada sirve la religión o considerarse bueno, pues espiritualmente ya está muerto por sus delitos y pecados y necesita de un poder restaurador, un poder que venga y lo haga resucitar.

Las corrientes de este mundo son las que mantienen a Dios fuera de sus pensamientos. Los que han nacido de nuevo deben desechar las corrientes de este mundo.

Los no creyentes andan por las corrientes de este mundo, caracterizadas por filosofías impías. Por ejemplo muchos creen que hay muchos caminos que llevan a Dios, o que no hay nada malo en los estilos de vida contrarios a la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es nuestra guía, nos enseña de qué manera debemos caminar en este mundo, por eso no está bien pensar que podemos estar cerca de Dios sin importar si llevamos un estilo de vida contrario a la palabra de Dios. En estos tiempos se cumple lo dicho por el profeta Isaías, a lo bueno llaman malo y a lo malo bueno.

Aunque el mundo quiere sacar a Dios, Dios está llamando para que nos acerquemos a Él y lo busquemos, está llamando para que nos humillemos y lo busquemos. Lo mejor que alguien puede hacer es entregar su corazón a Cristo, de esta forma ese príncipe de la potestad del aire (v.2) que domina las corrientes de este mundo no le puede gobernar más.

¿Quién te está gobernando? (v.3) ¿El espíritu o los deseos de la carne? Si estás dejando que te gobierne la carne algo malo está sucediendo en tu vida. Los que no tienen a Cristo por naturaleza son hijos de ira, es decir, están bajo la condición de un Dios justamente airado. Es enfrentar un juicio justificado por haber violado fronteras conocidas de orden espiritual y moral (Romanos 1:18-32). Por eso, el que no tiene a Cristo es hijo de ira.

Ante esto, ¡no dejemos de anunciar las buenas nuevas de salvación!

2. Vivos en Cristo (Efesios 2:4-10)

(v.4-5) Ese poder de resurrección vino a nuestra vida, ¡estábamos muertos pero ahora estamos vivos! Estamos unidos a Cristo, por eso el poder de la resurrección actúa en nosotros. ¡Por gracia somos salvos! (v.6) Esta regeneración se produce solamente por un acto de gracia de Dios.

(v.7) Nuestra salvación es el programa de publicidad divina para la historia. Todos somos una vitrina. ¿En qué sentido exhibimos los creyentes la gracia de Dios en nuestra vida? Por medio de nuestra transformación interna y externa. Esto nos proporciona oportunidad de predicar a Jesús.

(v.8-10) Todo esto es por la gracia de Dios. Éramos unas vasijas rotas, pero un día llegó el buen Alfarero y nos tomó y comenzó a restaurar nuestra vida.

Gracia de Dios poder que transforma

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