Red de Vida

Llenura del Espíritu Santo

Lilliana Montero – Pastora Red Ultra

Tengo muy nítido el recuerdo en mi mente de la primera vez que fui llena del Espíritu Santo. Tenía 13 años y estaba sentada en mi cama leyendo un libro de cómo conocer al Espíritu Santo; yo con esta mente tan cuadrada que tengo a veces pensé que debía de seguir una serie de pasos para que Él me llenara (estoy riéndome en este momento sólo de recordarlo), quería toparme en el libro con algo como esto:

Paso 1: Apaga la luz

Paso 2: Pon música bien suavecita

Paso 3: Canta dos canciones, etc.

Cuando ya iba por el penúltimo capítulo no había sucedido nada que me “hiciera sentir llena” entonces me senté a llorar frustrada con el libro en las manos y dije algo como esto:

-Espíritu Santo, yo he escuchado mucho de ti y me siento desesperada por conocerte, me compré un librito para aprender y no está pasando nada. ¿Podrías llenarme por favor? Yo te amo.

No puedo describir mucho lo que sucedió después porque son momentos inexplicables, pero recuerdo escuchar su voz decirme: “Yo te amo más”, me invadió una especie de calor y mi llanto cambió de frustración a una sensación de sentirme amada como nunca lo había sentido, lloré muchísimo esa noche.

Ahora bien, esa fue mi primera vez, pero lo que empezó a suceder después es lo más importante. Mi vida cambió para siempre, todo lo que yo quería era volver a experimentar eso, volver a escuchar esa voz, volver a desintegrarme de esa manera en una relación con Él; recuerdo que salía rápido del colegio para llegar a mi casa y encerrarme en mi cuarto a orar, a contarle como había sido mi día y como pasé anhelando estar a solas de nuevo con Él. Cuando me di cuenta, ese deseo empezó a convertirse en algo cotidiano y mis tiempos de oración aumentaron poco a poco hasta que lo supe: la llenura del Espíritu Santo no era sólo basada en momentos específicos o sensaciones, sino en un completo caminar con Él, diario, en una absoluta intencionalidad.

Yo te puedo garantizar que soy rescatada de mí misma todos los días por tener al Espíritu Santo en mi vida y ser llena por Él. Me hace sentir tan feliz y segura escucharlo cuando me aconseja en mis decisiones, cuando le cuento mis sueños, cuando me corrige porque no le gustan mis pensamientos o actitudes, cuando desayunamos juntos Él, mi esposo y yo o cuando algo malo sucede y tengo la certeza de que me espera su consuelo.

Si tuviera que darte un consejo de cómo podrías buscar la llenura del Espíritu Santo te diría únicamente que con la mayor sinceridad de tu corazón le digas lo mucho que deseas conocerlo y tenerlo en tu vida, a mi experiencia te digo que a Él le encanta cuando llegamos con esa transparencia. Después de eso, procura estar con Él todos los días.

Él es una hermosa promesa que tenemos y al que podremos acudir para siempre:

Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre. Es decir, el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir porque no lo ve, ni lo conoce; pero ustedes lo conocen, porque permanece con ustedes, y estará en ustedes.

Juan 14:16-17

Llenura del Espíritu Santo

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