Operados de los ojos

Felipe Herrera – Pastor Red de Jóvenes

Hace algunos años tuve una operación en los ojos, me debían corregir un problema en la visión que me estaba generando migrañas, problemas para ver y por supuesto me costaba leer.

La cirugía fue rápida, sin embargo, bastante incómoda, pues al ser en la vista, claramente veía todos los instrumentos que estaban utilizando en mis ojos, de hecho, recuerdo que con un láser iban a cortar la deformación en los ojos que me provocaba el problema.

En la operación veía el punto del láser y luego solo se me nublo la vista de color rojo, de inmediato comencé a ver peor de como llegué a la cirugía, así que en ese momento pensé lo peor, “algo falló, algo pasó y seguramente ya no voy a poder ver nunca más, o mi vista va a quedar deteriorada para siempre”. Me desesperé, pero no podía hacer nada, pues estaba acostado en una cama con varios médicos en frente, aún con instrumentos encima de mis ojos. Así que solo oré y dije “Dios guárdame, y toma el control de este proceso y usa a estos médicos”.

Finalmente, unos minutos después terminó la operación y me indicaron que ya podía retirarme, que debía usar unos lentes oscuros especiales, que por un mes no podía exponerme al viento o a mucha luz y que iba a sentir como arena en los ojos. Y así fue, mi papá me ayudó a salir, y simplemente no podía tener los ojos abiertos pues me ardía mucho y la luz me molestaba demasiado. Recuerdo que me dieron una pastilla para que durmiera desde ese momento hasta el día siguiente. Así que desperté al día siguiente y mis ojos se veían terribles y la sensación también. Dudé de que el procedimiento fuera el adecuado, pues no lograba percibir ninguna mejora de mi condición en comparación con la situación que gozaba antes de ser operado, hasta que recordé que estaba en un proceso y que tenía que tener confianza en Dios y en lo que los médicos habían dicho.

De igual forma en esta pandemia sin duda nos encontramos en una cirugía en lo interno de nuestro corazón, estamos siendo formados en la fe, en confiar en Dios, en conocerle como nuestro ayudador, Salvador, protector. El que nos sostiene aunque no veamos nada, o el proceso esté siendo incómodo, doloroso y con momentos de mucha angustia y desesperanza.

En un momento como este el salmista David en el salmo 27 declaró:

Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón;, espera a Jehová.

Salmo 27: 13-14

El salmista entendió que si no creía, desmayaba. Sin duda comprobó que necesitaba tener la fe de que aunque lo que se estaba viviendo era borroso, difícil y doloroso, iba a ver la bondad de Dios en esta tierra.

Qué buena dosis de fe se recetó a sí mismo en el verso 14, cuando se ministra diciéndose “Esfuérzate”. Él no pidió fuerzas, él las recibió cuando decidió creer que vería la bondad de Dios, además se dio la orden a sí mismo de alentarse, es decir, de que le volviera el ánimo que había perdido y que a partir de ahora debía esperar solo en Dios. Así como el salmista, debemos recordar que Dios nunca falla y que de esta pandemia nos va a sacar en victoria.

Dios nos va a sacar adelante en este proceso que vivimos. Así como yo ahora después de muchos años de mi operación aún tengo mi vista 20-20, se que Dios está operando en nosotros y su proceso no es en vano. Saldremos con más fe, con más fortaleza, con mejores ideas para los negocios, y consuelo, para darle a este mundo que tanto necesita que le prediquemos a Jesús ¡que sigue vivo y salvando a todo aquel que en Él cree!

Es un tiempo para ver con la fe, para actuar en fe y que en el proceso Dios renueve nuestras fuerzas. Es tiempo de que la fuente de nuestro ánimo sea solamente Dios y no el entorno.

¡Por nada del mundo dejemos de creer que veremos su bondad en esta tierra! ¡Ánimo gente linda, veremos la bondad de Dios en esta tierra! ¡Les amo en Cristo!

Operados de los ojos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll hacia arriba