Que el desaliento no te venza

Pastor Carlos Herrera – Domingo 9 de agosto 2020

1 Reyes capítulo 18 – capítulo 19

Elías tenía mucho carácter, mucho celo por el Señor. Elías sobresalía. Acab, convocó a todos los hijos de Israel y a los profetas en el monte Carmelo. Elías que estaba ahí se acercó y con autoridad les dijo:

Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra. Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres.

1 Reyes 18:21-22

Entonces Dios honró lo que Elías hizo:

Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios! Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.

1 Reyes 18:36-40

Vemos como Elías estaba revestido de la autoridad y unción que Dios había depositado sobre él, y atreviéndose a hacer estas cosas de alguna forma se estaba desahogando, porque no soportaba, porque el pueblo de Israel siempre buscaba matar a los profetas y seguir a otros dioses.

Capítulo 19

El desaliento es un arma que el enemigo usa para sacar a los cristianos de los propósitos de Dios.

Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos. Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.

1 Reyes 19:1-3

Cuando Elías escuchó estas palabras de parte de Jezabel, entra en pánico, y después de haber visto la gloria de Dios algo terrible viene a su mente y a su ser.

Según esta historia, hay 4 enseñanzas acerca del desaliento.

1. El desaliento conlleva a un sentido falso de valores (v.3-7)

Muchas cosas vinieron a la mente de Elías cuando caminaba. Cuando una persona entra en esta situación uno de los síntomas es que no quiere vivir. En esta pandemia muchos se han quitado la vida, por problemas económicos, por falta de recursos. Estando desanimados el diablo quiere matar, hurtar o destruir, así que los lleva a quitarse la vida.

A Elías ya le daba lo mismo el tiempo en que fuera a morir. Pero estaba equivocado, porque Dios siempre tiene planes para tu vida. De hecho, Elías no conoció muerte. Si estás en esta situación dale la oportunidad a Jesús a que trabaje en tu vida, a que sea el Señor de tu vida y que comiences a experimentar algo nuevo, la vida de Cristo en tu vida.

2. El desaliento nos puede hacer huir de nuestras responsabilidades (v.8-9)

Estamos en tiempos de prueba, tiempos diferentes, que posiblemente te hayan afectado y te hayan desanimado, pero Dios te dice “¿Qué haces aquí? Tu lugar está en la obra que te encomendé, en el lugar que Yo te puse.”

El líder puede estar mirando a su alrededor y llegar a pensar que en las cosas le va mejor a otros y que él no consigue nada positivo. Este desaliento, que viene por mentiras del diablo, te puede llevar a dejar la obra que Dios te ha encomendado. Que el Señor no te tenga que preguntar lo mismo que a Elías.

Que el Señor nos ayude en este tiempo diferente. No sea que te estés acostumbrando a no estar en medio de las ovejas. Recordemos que estamos en un lugar porque Dios tiene un propósito.

3. El desaliento puede llevarnos a echarle a otros la culpa por mis problemas (v.10-12)

No culpemos a los demás. Somos responsables de nuestros actos y decisiones. Dejemos de ver las circunstancias y comencemos a ver a Dios.

4. El desaliento hace que veamos las cosas más grandes de lo que son (v.13-18)

Elías estaba sacando toda la amargura que él tenía. Posiblemente ya hasta estaba dudando de su propósito. Sin embargo ya Dios estaba revelando su propósito sobre Elías. Y cuando Dios hace, hace cosas grandes y extraordinarias.

Las cosas eran negras y tenebrosas para Elías, desde su propia perspectiva. Pero la realidad era distinta, las cosas estaban siete mil veces mejor de lo que había pensado.

Cuando se levanta la tormenta, las cosas van a ser siete mil veces mejor de lo que parecían. Hay mucho que hacer, por eso no debemos darle lugar al desaliento. Porque en las manos de Dios tenemos esperanza, Él es todopoderoso. Es el Dios que nos ha rescatado y envió a su Hijo Jesus a morir en la cruz para darnos vida y vida en abundancia. Levántate pueblo de Dios con la mirada en el Dios todopoderoso, Dios no te dejará, Él te levantará.

Que el desaliento no te venza

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll hacia arriba